POEMAS E IMÁGENES ESPECIALES: SAN VALENTÍN














De Efectos secundarios

Cansado idioma
Escribes árbol pero no consigues
oír el canto de los pájaros en sus ramas
ni el susurro que le arranca el viento.
Escribes agua pero siguen secas tus manos
y agrietada de sed permanece tu garganta.
Escribes sol pero la noche insiste fuera,
lenta tortuga, cuánto tarda
en resbalar al otro lado del horizonte.
Escribes muerte pero sigues sintiendo
en las sienes el compás del corazón,
rumor de tiempo que avanza o que da vueltas.
Para qué escribir más palabras si el idioma
se cansó y ya no sabe suscitar la lluvia
con la palabra lluvia
ni dar calor con la palabra lumbre.
Juan Bonilla
Ilustración de Sean Mackaoui para el libro Efectos Secundarios. Antología poética.
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Posible autorretrato
Yo siempre quise ser una mujer de bien,
ser alguien de provecho, valiente, emprendedora,
mesurada en las fobias, estable en los afectos,
brillante en los estudios, por poner un ejemplo.
Yo siempre quise ser una mujer de bien
y tenerlos a todos felices y contentos,
a mis padres y amigos, a Fulano y Mengano,
a Diestro y a Siniestro…
Pero hay alguien en mí que todo lo estropea,
que tuerce los caminos, equivoca las cosas,
desbarata mis planes, incumple mis promesas.
Alguien que pisa antes que yo sobre mis huellas.
En fin, visto lo visto, ya lo dicen mis padres:
«a este paso, hija mía, no llegarás a nada».
Está bien, os lo debo, lo siento, lo confieso:
aludiendo a un anuncio, no soy como Farala.
Soñadora, insegura, mitómana, algo vaga,
con vocación de hormiga y verano de cigarra,
contradictoria y harta de conciliar extremos
en mi defensa alego
que siempre quise ser una mujer de bien
pero que en su defecto
soy, en el buen sentido de la palabra, mala.
Silvia Ugidos
Ilustración de Sean Mackaoui para el libro Efectos Secundarios. Antología poética.
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De Consumir preferentemente

Prometo
Prometo acostumbrarme a todas tus manías,
por extrañas que sean.
A tu forma de hablarme cuando vuelves de un sueño
y al olor de tus manos cuando picas cebolla.
Prometo acostumbrarme a tu rutina.
A besarte en los cuartos y las medias.
A llamarte los martes y domingos.
A abrazarte sin ganas. Y a enfadarme por todo.
A reír cuando sueñas. A soñar cuando ríes.
Prometo acostrumbrarme a tus manías.
Y a tu barra de labios.
Y al panal de tus ojos.
Y a tu sombra planchada.
Y prometo ser dulce cuando llegue el momento.
Perfumar tu cabello con jarabe de ausencias.
Desliar el deseo que se enreda en tu falda
y contar hasta nueve.
Raúl Vacas
Ilustración de Pep Montserrat para el libro Consumir preferentemente.
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Últimas ofertas
Me moriré, dubidubí
Me moriré, dubidubá.
Bernardo Atxaga
Poemas & híbridos
Morir, solo morir, con las lentillas puestas,
morir sobre la taza del lavabo,
morir con el estómago vacío
sin enterarnos nunca del silencio.
Morir con el champú por la cabeza,
con la mirada triste, anestesiada.
Morir de soledad en el teatro,
en las alcobas del sueño
y entre la lluvia amaestrada.
Morir, solo morir, con la sonrisa recta,
con el recuerdo lleno de caricias,
morir con el deseo impermeable,
y un sueño sin abrir
entre la almohada.
Morir como se muere un barrendero,
como se muere un militar,
como se muere un niño o un atleta,
como se muere un paralítico
o un reo,
morir como se muere un Papa.
Andar por los alambres de la muerte
sin parasol alguno,
rodar por las fronteras de la noche
y por las ramas
hasta caer al fondo de la tierra.
Morir, solo morir.
Sin más palabras
Raúl Vacas
Ilustración de Pep Montserrat para el libro Consumir preferentemente.


Botella al mar

                                                             El mar es un azar.
                                                             Vicente Huidobro

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles



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